Tipos de cavas climatizadas

La cava termoeléctrica

Utiliza el sistema de enfriamiento conocido como sistema termoeléctrico o sistema Peltier.
“El efecto Peltier hace referencia a la creación de una diferencia de temperatura debida a un voltaje eléctrico. Sucede cuando una corriente pasa por dos metales o semiconductores conectados por dos “junturas de Peltier". “La corriente propicia una transferencia de calor de una juntura a la otra: una se enfría en tanto que otra se calienta". Fuente Wikipedia.

Es muy importante subrayar que estas cavas no pueden trabajar en ambientes que superen los 22°C, ya que su poder de enfriamiento es limitado.

Sólo recomendamos estas cavas para ser utilizadas en ambientes internos y no muy cálidos, y para tener los vinos a la temperatura de servicio.
No sirven para guarda prolongada de vinos ni para estibar grandes cantidades de botellas.

La cava a compresor

Funciona como las heladeras hogareñas (aunque no lo son) que todos conocemos.

El motor con compresor permite que la cava enfríe hasta temperaturas de 5 ° C (o menos) y mantenga esa temperatura en forma constante.

Tienen una vida útil mayor a 10 años.
Y si una pieza se daña, puede solucionarse fácilmente, a diferencia de las cavas termoeléctricas económicas que hay que desechar, ya que por lo general la solución es más costosa que comprar una nueva.

Las cavas a compresor son ideales para la guarda prolongada de los vinos, y las cavas a compresor multi-temperatura sirven además para tener los vinos a la temperatura de servicio.

¿Cava de servicio o de guarda, qué modelo elegir?

Las cavas de servicio son para tener nuestros vinos a la temperatura ideal de servicio (a la temperatura ideal para beberlos).

Las cavas de guarda se utilizan para lograr las condiciones de temperatura y humedad que exige la correcta guarda prolongada de los vinos; es decir, para que estos evolucionen por largos períodos de tiempo.

¿Cava mono o multi temperatura?

Si necesita una cava de servicio, puede inclinarse por una cava multitemperatrura, y así tener los blancos, tintos y espumantes a la correcta temperatura de servicio.

Si desea adentrarse en el mundo de los coleccionistas de vinos, una cava monotemperatura es lo ideal, ya que sólo necesita estar a 11-12°C constantes.

¿Es posible tener vinos de guarda y a temperatura de servicio en una misma cava?

Sí. No es lo ideal (por la frecuente apertura de la puerta) pero es perfectamente posible.
Las cavas multitemperatura a compresor pueden servir para este propósito, ya que en el estante superior se pueden estibar vinos tintos a 15-16°C y en los inferiores a 12°C.

Consejos para la guarda de vinos

La temperatura de la cava no debe estar superar los 12 °C.
En líneas generales, a mayor temperatura, los vinos evolucionan más rápido.
La humedad es muy importante, pero muy importante! Si el corcho se seca, pierde su estanqueidad y se producen filtraciones. Por lo general, se recomienda una humedad interna y constante de entre el 60% y 70%.
Deseche la cápsula o retírela regularmente para evaluar el estado del corcho.
No rote las botellas. Una vez estibadas, deben quedar en esa posición.
Copie los datos de la etiqueta y de la contraetiqueta (o tome una foto) que le sean relevantes. A veces, en una guarda prolongada (diez años o más) estas pueden deteriorarse.
Si tiene dudas sobre el potencial de guarda de un vino, escriba un mail a la bodega si no encuentra la información en la página web o en la contra-etiqueta. Todas tienen responsables de atención al cliente que le responderán, muy complacidos, por su interés en sus vinos.
No caiga en la tentación de madurar o guardar otros productos (quesos, chocolates, embutidos, etc.) en la misma cava donde están sus vinos. Tenga cuidado con las contaminaciones aromáticas.
Nunca guarde una caja de vinos en su caja de cartón. El cartón (sobre todo húmedo) trasmite olores al vino.
Sea prolijo y lleve un registro de los vinos estibados. Cuanto menos abra la puerta de la cava, mejor para sus vinos.

Consejos para apreciar nuestros vinos
a la temperatura correcta

Antes que nada, la temperatura a la que vamos a degustar nuestros vinos es un gusto muy personal. Saquemos nuestras propias conclusiones.
Para lograrlo, nuestro mejor aliado es un termómetro para vinos, y llevar un pequeño registro con el vino y la temperatura a la que lo catamos, para futuras referencias e ir aprendiendo con la práctica.
Aclarado esto podemos decir que en líneas generales: a mayor temperatura el alcohol y el azúcar del vino se potencian y los aromas se volatilizan con mayor rapidez; y a bajas temperaturas el líquido muy frío anestesia nuestras papilas gustativas, los aromas no volatilizan correctamente y se produce astringencia ya que se acentúan los taninos.

Rangos de temperatura entre los cuáles podemos ubicar nuestras preferencias:

Espumantes: de 6-8 °C.
Vinos blancos jóvenes: de 7-11 °C
Vinos de cosechas tardías: de 9-11°C
Vinos blancos con paso por barricas: de 9-12 °C
Vinos rosados: de 9-12 °C
Vinos tintos jóvenes: de 13-15 °C
Vinos tintos de guarda, corta o prolongada: 16-20 °C
Vinos encabezados o fortificados: 18-20°C.